Un argentino promedio, que minimiza las cuestiones a la
anécdota y al azar, ya tendría la decisión tomada: Jugarle unos pesos al 13.
Resulta, que el número tiene connotaciones tradicionales, y (paradójicamente) siempre alejadas de la buena suerte. No imagino en cuántos países del mundo, por ejemplo, tener 13 personas sentadas en una mesa, hace suponer que una de ellas morirá, teniendo como parámetro la famosa Última Cena que tan perfectamente retrató Da Vinci (aún sin haber atestiguado el momento).
Lejos de las supersticiones estoy, pero cada martes 13, un grupo de periodistas encuentra noticia en alguna parejita casamentera dentro de un registro civil.
La lotería nacional señala el significado del 13 como “la yeta”, que en nuestro lunfardo remite a los infortunios.
Hoteles del mundo evitan el 13 en sus habitaciones, y saltan del piso 12 al 14.
Aerolíneas reconocidas no ponen el número en los asientos de los aviones y estrellas del planeta omiten presentaciones ese día del calendario.
Resulta, que el número tiene connotaciones tradicionales, y (paradójicamente) siempre alejadas de la buena suerte. No imagino en cuántos países del mundo, por ejemplo, tener 13 personas sentadas en una mesa, hace suponer que una de ellas morirá, teniendo como parámetro la famosa Última Cena que tan perfectamente retrató Da Vinci (aún sin haber atestiguado el momento).
Lejos de las supersticiones estoy, pero cada martes 13, un grupo de periodistas encuentra noticia en alguna parejita casamentera dentro de un registro civil.
La lotería nacional señala el significado del 13 como “la yeta”, que en nuestro lunfardo remite a los infortunios.
Hoteles del mundo evitan el 13 en sus habitaciones, y saltan del piso 12 al 14.
Aerolíneas reconocidas no ponen el número en los asientos de los aviones y estrellas del planeta omiten presentaciones ese día del calendario.
Resumo para no generar la pandemia de la triscadecafobia.Luego de este panorama vulgar, sin ninguna clase de sustento, vamos al grano:
Hace menos de un mes, Argentina esperaba un veredicto bisagra a nivel judicial: El juicio por el caso MaritaVerón llegaba a su fin, y el país sostenía esperanzas por un fallo que permitiese encontrar un culpable a una de las tantas desapariciones que pusieron en jaque a los sectores más poderosos. Más allá de la expectativa para ponerle un punto final (o inicial) a la búsqueda que lleva diez años, el juez eximió a los 13 acusados por la desaparición de la joven tucumana. El magistrado decidió que no había evidencias para encarcelar a los supuestos responsables. Y así, la historia nacional, se llevó consigo otro caso más para la amnesia colectiva. El nombre de Marita Verón vuelve a resonar vacío de justicia.
El 20 de diciembre de este año teñido de apocalipsis, se llevó adelante el juicio por el caso Cromañón, donde, a causa de un incendio, murieron 194 jóvenes en un recital de la banda Callejeros.
La larga noche del 2005 pareció concluir cuando la justicia dictaminó sentencia para los 13 acusados, incluido el cantante de la banda, Patricio “Pato” Fontanet.
El líder de la actual “Casi Justicia Social” terminó internado en una clínicade nuestra ciudad por el brote psiquiátrico que le ocasionó la noticia. La justicia es por demás extraña. El hombre que sobrevivió a la tragedia fue condenado y culpado de homicidio, como si, desde afuera, hubiese incendiado el lugar a fin de cobrarse 194 almas. Quisiera evitar el canto de protesta, pero siempre he creído en la República. Hoy, a horas de que el año acabe, me pongo en la piel de lo que no quiero ser: una renegada. Y protesto, en voz alta y con mayúsculas: LA JUSTICIA ES INJUSTA. La justicia succiona víctimas y las ahoga en abismos infinitos. La justicia se traga a los hombres, a los nombres, a todo aquello que tiene algo que decir. La justicia sorprende. La justicia tarda y pone excusas para no llegar. La justicia no se disculpa. La justicia no se equivoca. La justicia, a gatas, publica una fe de erratas en algún pie de página que nadie lee. La justicia agota las mentes de los sanos y los hace débiles. La justicia es el gato negro de los que creen en ella. La justicia tiene gastada la venda de los ojos y olvidó cómo interpretar la balanza.
La justicia se llama justicia porque de justicia no tiene nada.
Pude ponerme cursi para saludarlos y contarles lo feliz que me hace el fin de año. Pero a veces los balances no son tan positivos. Próspero 2013 para todos.









