miércoles, 16 de diciembre de 2009

27.556

27. 556:
En algún lado leí de tu existencia. Supe que luchaste por una justicia invisible.
Nadie me ha dicho tu nombre, y creo que lo más difícil será averiguarlo. Sos solo uno más de ese montón infinito hecho huesos en algún pozo profundo.
Tal vez el veredicto ya haya sido dictado. A mí no me conforma, porque aún no sé quién soy.
¿A quién pertenece mi sonrisa? ¿De quién heredé esa rebeldía que me impulsa a obtener lo que quiero?
Necesito saber muchas cosas que todavía nadie se ha animado a escribir. Quiero que alguien me explique con qué necesidad me arrancaron de tus brazos. Crecí con una venda en los ojos, y engañado.
27.556, ya tengo muchas versiones… pero quiero escuchar la tuya.
Esas ilusas utopías pueden ser parte del legado que me dejaste. Pero no lo sé. Porque hay algo en mi memoria que no está funcionando. Una nube de falsa felicidad me persigue. Lo peor es que nadie me ayuda… porque el monstruo del olvido ha amenazado a toda esta gente que está a mi alrededor. Nadie se anima a hablar de lo que me pasa. Pero sé que no soy el único confundido.
Anoche soñé con tu voz difusa. Pero no vi tu rostro. Me hablaste de la libertad, de la importancia que tienen los sueños para poder cambiar el mundo. Al despertar, ya no estabas…
El cuento dice que estuviste preso. Pero yo ya no creo en cuentos… a esa inocencia me la arrancaron cuando cambiaron mi nombre y mi vida por esto que soy ahora.
Yo sé que te mataron, que te hicieron sufrir. La tortura fue tu lecho de muerte. La impunidad se hizo diaria y el sabor amargo de no saber quién soy ya es parte de mi vida.
Los años siguen pasando, y yo al parecer no tengo pasado. Soy el invento de una Argentina mentirosa.
La impunidad me desgarra el alma. El verde que todos asocian con la esperanza, a mí me da asco… y se me vienen a la mente imágenes que no sé si existen… Te veo gritando y pidiendo justicia. Te veo marchando alrededor de una plaza. Te veo cantando una canción prohibida y leyendo un libro censurado. Te veo pidiendo por mi vida. Vida que me quitaron desde que te fuiste.
27.556, quiero que dejes de ser un número. Quiero que te devuelvan la identidad de tu nombre. Para eso estoy aquí. Para gritar con la voz que te callaron. Padre, estoy luchando contra la amnesia colectiva. No me abandones.
Tu hijo, el Anónimo.

2 comentarios:

  1. 8:47 de la mañana amiga...estoy a punto de irme a la radio...leia diarios y diarios...y senti la necesidad de leerte, de explorar de la mano junto a tus palabras...y en este preciso instant tengo la piel de gallina después de haber estado en la Estancia Jesuítica...gracias por hacer que tu letras, cambien mi postura de cara al día, con tu gran escrito, por tu descubrimiento!!! no abandones esta gran capacidad de escribir, que para un lector como yo tenes.....josé santiago...el insoportable

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  2. Sos una escritora con todas las letras amiga. Esta historia es increíble. Espero que nunca dejes de escribir.

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